Mujer engañaba a adultos mayores ofreciéndoles ayuda en cajeros automáticos

Nota ficticia de carácter preventivo. La imagen es únicamente ilustrativa y no implica que la persona fotografiada esté relacionada con algún delito.

Una mujer es investigada por presuntamente integrar una red dedicada a estafar a personas mayores en zonas donde funcionan varios cajeros automáticos. Según el relato de las víctimas, la sospechosa se acercaba de manera amable, fingiendo preocupación cuando observaba que un adulto mayor tenía dificultades para retirar dinero, consultar su balance o introducir correctamente la tarjeta.

La mujer se presentaba como una clienta dispuesta a colaborar y decía conocer perfectamente el funcionamiento de las máquinas. Con un tono cordial, ofrecía su ayuda en el cajero, ganándose rápidamente la confianza de las víctimas. Sin embargo, mientras simulaba realizar la operación, observaba el número secreto, retenía la tarjeta o la cambiaba por otra de apariencia similar.

Utilizaba la confianza de las víctimas para obtener sus tarjetas y claves

El método comenzaba cuando la sospechosa identificaba a personas que acudían solas al banco, especialmente adultos mayores. En algunos casos, les aseguraba que el cajero había bloqueado la tarjeta y que era necesario introducir nuevamente el código confidencial. Mientras la víctima seguía sus instrucciones, la mujer memorizaba la clave.

Posteriormente, mediante movimientos rápidos, intercambiaba la tarjeta bancaria y entregaba otra que pertenecía a una víctima anterior. El afectado se retiraba pensando que el cajero estaba fuera de servicio, sin imaginar que minutos después comenzaban a realizarse retiros de dinero, transferencias y compras utilizando sus ahorros.

Una de las víctimas aseguró que perdió una importante suma que guardaba para comprar medicamentos y cubrir gastos de alimentación. El hombre explicó que aceptó la ayuda porque la mujer parecía educada y paciente. Horas después, al intentar pagar en una farmacia, descubrió que su cuenta había quedado prácticamente vacía.

Las autoridades comenzaron las investigaciones después de recibir varias denuncias con características similares. Las cámaras de seguridad permitieron observar a una mujer permaneciendo durante largos periodos cerca de los cajeros, sin efectuar operaciones propias. Su comportamiento consistía en vigilar a los usuarios y acercarse cuando detectaba alguna dificultad.

Bancos alertan sobre una modalidad que afecta principalmente a personas vulnerables

Representantes del sector financiero recordaron que ninguna persona desconocida debe tocar una tarjeta, conocer la clave o intervenir durante una operación bancaria. Los empleados autorizados tampoco solicitan el número secreto completo de los clientes.

Las entidades bancarias recomendaron rechazar cualquier ayuda ofrecida por extraños y, cuando exista un inconveniente, cancelar la operación y acudir directamente al personal de servicio. También aconsejaron cubrir el teclado al marcar la clave, revisar frecuentemente los movimientos de la cuenta y activar las notificaciones bancarias en el teléfono.

¿Cómo proteger a los adultos mayores de este tipo de estafa?

Las familias deben acompañar a sus parientes mayores cuando necesiten retirar cantidades importantes. También es conveniente explicarles que los delincuentes no siempre actúan con amenazas o violencia; muchas veces utilizan una apariencia amistosa para generar confianza.

Ante la pérdida o retención de una tarjeta, se debe llamar inmediatamente al banco para solicitar su bloqueo. Si aparecen movimientos desconocidos, es importante guardar los comprobantes y presentar una denuncia ante las autoridades.

Este caso deja una advertencia clara: la solidaridad verdadera no exige conocer claves ni controlar tarjetas. Proteger la información financiera puede evitar que años de esfuerzo desaparezcan en cuestión de minutos. Desconfiar de la ayuda de desconocidos en los cajeros no es falta de educación, sino una medida necesaria de seguridad.