Aunque muchas personas cambian las sábanas únicamente cuando parecen sucias, la realidad es que durante la noche la cama acumula sudor, grasa corporal, células muertas de la piel, polvo, microorganismos y alérgenos. Con el paso de los días, almohadas, sábanas y cobijas pueden convertirse en un ambiente poco favorable para quienes tienen piel sensible, alergias o problemas respiratorios.
La imagen que acompaña esta información es una representación exagerada e ilustrativa y no significa que dormir varios días con sábanas sin lavar provoque automáticamente una infestación visible como la mostrada. Sin embargo, sí sirve para llamar la atención sobre la importancia de mantener una correcta higiene de la cama.
¿Qué puede acumularse en unas sábanas que no se lavan con frecuencia?
Cada noche nuestro cuerpo deja pequeñas cantidades de sudor, células de piel, aceites naturales y otros residuos sobre la ropa de cama. Los textiles contaminados pueden contener microorganismos procedentes del cuerpo, especialmente cuando existen heridas, enfermedades o fluidos corporales.
Uno de los principales problemas relacionados con la cama son los ácaros del polvo. Son organismos microscópicos que encuentran condiciones favorables en colchones, almohadas y otros textiles. Sus residuos pueden convertirse en desencadenantes de alergias y síntomas de asma en personas sensibles. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda lavar regularmente la ropa de cama como una de las medidas para reducir estos alérgenos.
También existe un tipo de ácaro microscópico llamado Demodex, que puede encontrarse naturalmente en los folículos del rostro y alrededor de las pestañas de muchas personas. Su presencia no significa necesariamente falta de higiene y normalmente no ocasiona problemas, pero cuando aumenta excesivamente puede estar relacionado con irritación e inflamación de los párpados.
Ojos irritados, picazón y problemas en la piel
Dormir constantemente sobre una almohada que acumula grasa, maquillaje, sudor y suciedad puede favorecer la irritación de la piel, especialmente en personas que ya presentan sensibilidad. Por eso resulta importante evitar acostarse con maquillaje, mantener el rostro limpio y cambiar periódicamente las fundas.
En los ojos, síntomas como párpados rojos, picazón, ardor, costras alrededor de las pestañas o sensación de cuerpo extraño pueden estar relacionados con afecciones como la blefaritis. Esta condición puede tener varias causas, entre ellas alteraciones de las glándulas de los párpados y proliferación de microorganismos; no debe atribuirse automáticamente a unas sábanas sucias.
¿Cada cuánto tiempo debería cambiarse la ropa de cama?
Como medida práctica, puede establecerse una rutina de lavado semanal de sábanas y fundas, especialmente si una persona suda mucho, tiene alergias o comparte la cama con mascotas. Para controlar los ácaros del polvo, la EPA recomienda lavar semanalmente la ropa de cama en agua caliente y secarla completamente.
También conviene mantener limpio el colchón, ventilar la habitación, evitar acumular humedad y no compartir almohadas o toallas cuando existe alguna infección.
Una cama limpia también forma parte del cuidado personal
Cambiar las sábanas no es únicamente una cuestión de que la habitación huela bien. Una adecuada higiene del dormitorio ayuda a reducir suciedad y alérgenos y puede resultar especialmente importante para quienes padecen asma, alergias o irritaciones de la piel.
Y si aparecen lesiones importantes, secreción, hinchazón intensa, dolor ocular o problemas persistentes alrededor de las pestañas, lo adecuado es buscar evaluación médica en lugar de intentar eliminar supuestos ácaros utilizando productos caseros.